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Lula da Silva vuelve al ruedo en la política de Brasil


Brasil. (Foto: AFP)

En la fecha en que se conmemora el aniversario de la independencia de Brasil, un hecho atrajo la curiosidad de todos. El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), regresó al ring de la política. Aprovechó la fecha patria del 7 de septiembre para, en un video divulgado en las redes sociales, revivir su pulso con el presidente Jair Bolsonaro. Apostó como nunca por un discurso a favor de las minorías, hizo críticas al Gobierno y su manejo de la pandemia, habló de economía y de política exterior. También presentó soluciones.

Lula publicó su discurso en español, inglés y francés. En 23 minutos de video, dejó un interrogante: ¿será candidato a la sucesión presidencial en 2022? La pregunta fue hecha hasta por la consultora de riesgo internacional Eurasia. Si dependiera del Poder Judicial, la respuesta es no. Lula está condenado en segunda instancia por corrupción y, por lo tanto, su candidatura está considerada “ficha sucia”. En otras palabras, la ley le impide competir en cualquier elección.

Las citas con la justica están lejos de acabar, este lunes los fiscales del caso Lava Jato presentaron una nueva denuncia contra Lula, por presunto lavado de dinero a través de una donación de la constructora Odebrecht a su instituto. La defensa del expresidente rechazó la acusación: dijo que los fiscales no tienen ninguna prueba y que apenas reaccionan a los reveses que el caso Lava Jato sufrió en el Tribunal Supremo.

Un test para saber si el discurso de Lula aún resuena entre sus electores será lo que suceda en las elecciones municipales de noviembre. El expresidente hará campaña en las principales ciudades en las que el PT tenga candidato. Con la pandemia del coronavirus, su participación será virtual, mediante videos. Como estrategia para fortalecer su hegemonía en la izquierda, el PT prevé lanzar candidatos a las alcaldías de 1.531 de los 5.568 municipios brasileños, pero, incluso en bastiones tradicionales, como São Paulo, enfrenta problemas con candidatos poco competitivos.

La economía de Brasil cae 11,4% interanual en el segundo trimestre y se acerca a la recesión

El Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil registró una caída histórica del 9,7% en el segundo trimestre de 2020, en comparación con los primeros tres meses del año, según datos publicados este martes por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE). En comparación con el mismo período de 2019, el PIB cayó un 11,4%. Ambas tasas fueron las caídas más altas de la serie, iniciada en 1996. El resultado sin precedentes muestra el fuerte impacto de la pandemia en la actividad económica y los efectos de las medidas de aislamiento social. La economía brasileña entra así en una recesión técnica, caracterizada por dos trimestres consecutivos de contracción del PIB. La caída en el primer trimestre con respecto al cuarto trimestre del año pasado aumentó hasta el 2,5%, desde el 1,5% informado previamente.

Entre los segmentos, la mayor caída fue en la industria, con un 12,3%, lastrada sobre todo por la producción de productos como automóviles e indumentaria. Sin embargo, el sector de bienes no duraderos, como alimentos e higiene, contribuyeron a mitigar el resultado negativo.

Con el cierre de varios establecimientos en el país -como bares, tiendas y restaurantes-, principalmente durante abril y mayo, el sector servicios, responsable de cerca del 70% del PIB brasileño, cayó un 9,7% en el trimestre. El sector agropecuario presentó una variación positiva de 0,4, impulsado principalmente por la producción de soja y café. “Estos resultados se refieren al auge del aislamiento social, cuando varias actividades económicas quedaron parcial o totalmente paralizadas para enfrentar la pandemia”, dijo la coordinadora de Cuentas Nacionales del IBGE, Rebeca Palis.

La ayuda de emergencia no evita la caída del consumo

Por el lado de la demanda, la mayor caída fue en el consumo de los hogares (-12,5%). La ayuda de emergencia del gobierno mitigó la caída, pero no fue suficiente para evitar resultados negativos en la demanda de bienes y, principalmente, de servicios, sector que fue el principal motor del crecimiento tras la última recesión de 2015/2016. “El consumo de los hogares no ha bajado más porque tenemos programas de apoyo financiero del gobierno. Esto inyectó liquidez a la economía. También hubo un aumento del crédito dirigido a personas físicas, que compensó en cierta medida los efectos negativos”, dijo Palis.

Las inversiones también sufrieron un fuerte descenso del 15,4% respecto a los tres primeros meses del año. Las exportaciones, por su parte, crecieron un 1,8%, mientras que las importaciones cayeron un 13,2%, especialmente por la subida de la cotización del dólar frente al real registrada desde principios de año.

Los indicadores económicos mundiales muestran una tendencia descendente generalizada. La histórica caída interanual del 11,4% de la economía brasileña no fue de las peores de la región, si se la compara con Chile (-13,7%), Perú. (-30%) o México (-19%), e incluso en relación con algunas economías europeas. “Hay algunas diferencias en Brasil. Primero, el programa de transferencia de efectivo para las personas más vulnerables, la ayuda de emergencia, estuvo por encima del promedio regional. Los ingresos de los más pobres han aumentado, evitando una recesión más profunda “, explica Silva Matos, economista e investigador senior de Economía Aplicada de FGV / Ibre. Matos señala que la forma en que Brasil enfrentó la pandemia también influyó en el resultado. “No hicimos un encierro ni un aislamiento severo, como en los países europeos o incluso en la región, lo que permitió que funcionaran más actividades”.

Matos señala que el resultado del PIB dado a conocer este martes revela un retroceso del promedio de los últimos tres meses del primer semestre, pero desde abril la actividad apunta a una recuperación. “Fue muy negativo en abril, menos malo en mayo y junio un poco menos peor”, dice. Según estimaciones del Ibre, el escenario de recuperación debería continuar en los próximos meses, pero a un ritmo más gradual, por la cautela de los consumidores, en un contexto de mercado laboral muy frágil.