Un estudio sugiere que los polinesios llegaron a la Antártida en el siglo VII

Los antiguos polinesios avistaron la Antártida en el siglo VII, más de mil años antes que los exploradores occidentales, según sugiere un estudio neozelandés que revaloriza la tradición oral y el conocimiento ancestral de los habitantes del Pacífico.

“No queremos hablar de descubrimiento porque desconocemos las historias de los otros pueblos indígenas, como los de Sudamérica, que quizá se refieran a la conexión con la Antártida y que no son de dominio público”, dijo este viernes a Efe Priscilla Wehi, líder de este estudio publicado esta semana en el Journal of the Royal Society of New Zealand.

Aunque el mundo occidental especulaba desde principios de nuestra era sobre la existencia de una Terra Australis Ignota (Tierra Meridional Desconocida), no fue hasta el 27 o 28 de enero de 1820 cuando una expedición rusa al mando de Fabien Gottleib von Bellingshausen avistó lo que hoy se conoce como la Antártida.

Sin embargo, la tradición oral de las Islas del Pacífico señala que el contacto más antiguo del pueblo polinesio con la Antártida se remonta a principios del siglo VII cuando el jefe Hui Te Rangiora, partió con su tripulación desde Rarotonga, en las Islas Cook, hacia Aorearoa (Nueva Zelanda), pero por error terminó en la Antártida.

“Estuvieron en aguas antárticas”

“Tenemos descripciones de las tribus de las Islas Cook, Nueva Zelanda y otros lugares (de la Polinesia) sobre la clase de vidas con las que se topó y ejemplos de paredes muy altas de hielo, lo que parece ser una fuerte evidencia de que estuvieron en aguas antárticas porque solo allí puedes encontrar estos icebergs”, precisó Wehi.

El estudio neozelandés también da cuenta que el viaje de ida y vuelta del jefe Hui están plasmados en una serie de tallados del pueblo Ngāti Rārua, quienes son descendientes de los antiguos polinesios que poblaron lo que actualmente se conoce como Nueva Zelanda.

La bióloga conservacionista neozelandesa también destacó a otro explorador polinesio llamado Tamarereti, quien, según las historias orales, también viajó probablemente en el siglo XIII hacia el sur “para descubrir el origen de la Aurora Austral”, como parte de estos lazos de los pueblos originarios del Pacifico con la Antártida.

Legado sobre viajes polinesios

Los maoríes han dedicado un pou whakairo (poste tallado) a Tamarereti, cuya canoa se sitúa en la cola de la constelación del escorpión de acuerdo a la mitología maorí, como protector de los oceános en la parte más meridional de la Isla Sur de Nueva Zelanda, recoge la investigación.

Asimismo, el estudio menciona que los ngāi tahu, el grupo tribal más grande de la Isla Sur y otras tribus, han dejado legados sobre los viajes de los primeros exploradores y sus viajes polinesios en sus historias orales, en las que también están entrelazados con las migraciones de los cetáceos a la Antártida.

Wehi subrayó que existen una vasta cantidad de historias orales de los pueblos tradicionales que necesitan ser exploradas para entender la historia, que generalmente se apoya en registros y documentos occidentales de una fuerte tradición escrita.

“Cuando uno es parte de una cultura oral, el almacenamiento del conocimiento es diferente, el sistema de conocimiento es diferente y hay muchas narrativas que tienen formas distintas”, precisó la académica de la Universidad de Otago en Nueva Zelanda.

Fuente: EFE

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